
Si alguna vez pensaste que Azerbaiyán era solo Bakú y el mar Caspio, prepárate: el país quiere romper ese mapa y abrir las puertas de regiones que, hasta ahora, pocos viajeros hispanohablantes tienen en el radar. La nueva programa estatal de desarrollo turístico 2026–2030 apunta a convertir varias zonas del país en auténticos polos turísticos.
El experto en turismo Rahman Guliyev explicó a Democrat.az que la gran ventaja de este plan es su enfoque amplio: no se trata solo de sumar más turistas extranjeros, sino de mejorar la infraestructura, la calidad del servicio y diversificar la oferta. El documento, según él, ataca de frente varios problemas históricos del sector: infraestructura insuficiente, servicio débil en las regiones, falta de personal cualificado y escasa promoción de los destinos.
La apuesta más ambiciosa es la creación de clústeres turísticos en cinco territorios: Karabaj y Zanguezur Oriental, Najchiván, Gabalá-Sheki, Guba-Jachmaz y la región sur. La idea es que cada una desarrolle una identidad y un producto únicos, para que el visitante no repita la misma experiencia en todas partes.
Guliyev subraya que el éxito dependerá de la eficacia real de la implementación y de la colaboración entre el Estado y el sector privado, no solo de buenos propósitos. En su opinión, el desarrollo turístico debería medirse no solo por el número de llegadas, sino también por cuánto tiempo se queda el viajero y cuánto gasta.
Para lograrlo, el experto pide invertir en carreteras, transporte, hoteles y restauración, además de ampliar las conexiones aéreas y ferroviarias y tejer rutas turísticas unificadas. También apunta a la transparencia de precios, los servicios electrónicos y una mayor variedad de alojamientos para todos los presupuestos como claves para hacer el país más accesible.
El horizonte es claro: presentar Azerbaiyán como un destino más diverso y competitivo, donde Bakú sea la puerta de entrada y no el único destino.
Fuente: Media.az



