
Las montañas de Gadabay, en el oeste de Azerbaiyán, están revelando uno de los capítulos más valiosos de la historia antigua del país. En las proximidades del pueblo de Harhar, una expedición arqueológica investiga una necrópolis que conserva cientos de enterramientos, cruces albanesas, esqueletos humanos y otros vestigios de la vida en el Cáucaso.
El Instituto de Arqueología y Antropología de la Academia Nacional de Ciencias comenzó las investigaciones sistemáticas en 2023. Este verano, la expedición de Gadabay amplió los trabajos después de identificar huellas de más de 560 monumentos funerarios. Los especialistas creen que el lugar fue utilizado durante cuatro o cinco siglos y que cerca pudo existir un asentamiento todavía no localizado.
Gadabay fue una zona importante por sus recursos de cobre y oro, sus pasos de montaña y sus antiguas tradiciones de minería, metalurgia y comercio. La disposición de las tumbas y las grandes losas de piedra —algunas de hasta tres metros y una tonelada— muestran el conocimiento técnico de las comunidades que habitaron este paisaje.
Entre los hallazgos más destacados están las cruces de la Albania caucásica, algunas sencillas y geométricas, y otras con composiciones más elaboradas. Su estudio ayuda a seguir la evolución de las prácticas funerarias desde épocas anteriores al cristianismo hasta el periodo de expansión de esta religión.
Los restos humanos también aportarán información sobre edad, estatura, alimentación, enfermedades y formas de vida. Parte del material se analizará junto con especialistas de la Universidad Médica de Azerbaiyán y se prevén estudios de radiocarbono en laboratorios internacionales. Cuando finalicen las excavaciones, Harhar podría convertirse en una referencia para comprender la historia de la Albania caucásica y en un nuevo punto de interés para el turismo cultural y arqueológico de Azerbaiyán.
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